Jueves, 28 Agosto 2008

General


Una etapa más, un día menos

Los lobos llegados de Italia desde 1992 están provocando el terror entre los granjeros del Mercantour, se lee en Le Monde. Están censadas en Francia 14 manadas del depredador cánido, o sea, unos 150 individuos. No habla del Tour, por supuesto -ni de los corredores, que, pobres ellos, con el paso de las etapas ya se han quedado en corderitos-, pese a que la grande boucle regresara ayer a Francia desde el Piamonte a través del impresionante col de La Lombarda y acampara, luego de la travesía previa de La Bonette, en Jausiers, en el corazón del Mercantour. Tampoco se puede decir que el espíritu guerrero que se respira en la zona -pese a ser un parque natural, el ejército utiliza los valles de La Bonette para adiestrar comandos especiales dada su similitud con el desierto afgano- impregnara los ánimos de unos ciclistas a los que no se sabe qué afectó más: las interminables subidas al tran-tran; el viento inclemente que hacía volar todo a su paso por las cimas de más de 2.000 metros; la dificultad de respirar normalmente a 2.800 metros, donde el oxígeno, más libre de la fuerza de la gravedad, huye a refugiarse por encima de las nubes; el miedo al vacío y el recuerdo de Pereiro, qué precipicio vertical a la izquierda, en el descenso o la fatiga extrema e inmediata que les invade con sólo ver ponerse en cabeza del grupo al inoxidable Jens Voigt, una bomba incontrolable cuyos daños colaterales, incluso en su propio equipo, a veces son mayores que los programados.