Fútbol defensivo o resultadista
Otra lección de pragmatismo y fútbol defensivo, curiosamente procedente también de las islas. En esta ocasión fue el Glasgow Rangers el que saltó al Stadio Franchi con el único objetivo de encerrarse bien armado atrás y aprovechar algún contragolpe; y desde luego nada preocupado si el partido acababa en empate a cero y se llegaba a los penaltis. Así fue, y los escoceses se llevaron el partido tras los lanzamientos de pena máxima. La Fiorentina asumió su favoritismo ante su gente y se lanzó al ataque desde el primer minuto. Con serias aspiraciones de jugar la Champions la temporada que viene y con una plantilla llena de grandes jugadores como Pazzini, Montolivo, Mutu o Liverani, el renacido equipo viola controló el balón durante los 120 minutos, pero sus intentos se iban diluyendo una y otra vez en la ordenada defensa escocesa. El partido fue algo así como un clon a pequeña escala de lo vivido en Old Trafford entre el Manchester United y el Barcelona. Esta temporada parece que el fútbol procedente de las islas se ha hartado de confiar únicamente en su juego basado en la velocidad y en los pases directos, para aplicar lecciones de la “escuela italiana” en pos de mejores resultados. Y no hay mejor ejemplo que ilustre este cambio de rumbo como la contratación de Fabio Capello como seleccionador inglés, una vez que los pross no lograron clasificarse para la Eurocopa. Explica Graham Lister en Goal.com que el éxito de los clubes de la Premier en esta edición de la Champions League se debe a que están madurando rápidamente en cuanto a la aplicación de una mayor disciplina táctica y a leer mejor sus enfrentamientos con otros rivales. Los ingleses inventaron el tanque, y lo usaron juntamente con los franceses en la Primera Guerra Mundial con el objetivo de romper la guerra de trincheras contra Alemania, y funcionó. Pero tras el conflicto, Inglaterra y Francia abandonaron en parte sus esfuerzos por seguir produciendo y desarrollando tanques, mientras Alemania centró su producción bélica en carros de combate a poco que pudo. Así, Hitler a punto estuvo de conquistar toda Europa con su Blitzkrieg y sus tanques por delante. Cuando en una batalla uno de los dos bandos utiliza un arma que el otro no posee, el que usa el arma tiende a fijarse en los defectos y problemas que genera, mientras que el bando que lo sufre toma consciencia del daño que puede hacer. Muchos equipos se han cansado de sufrir derrotas a manos de conjuntos más “resultadistas” y han apostado por aplicar los métodos más comunes de este estilo de juego para conseguir victorias y títulos. Tipos de juego ofensivos y defensivos los ha habido siempre; pero sólo en los últimos años la idea de juego defensivo viene acompañada del témino “resultadista”. A veces también simplemente un término sustituyó a otro; Capello pasó de ser defensivo a resultadista cuando se demostró por las estadísticas que sus equipos marcaban muchos goles, asociando también de esta forma los planteamientos tácticos ofensivos o defensivos según el número de goles. Cuando oímos este término pensamos en un tipo de fútbol conservador, basado en el contraataque. ¿Pero es que un estilo ofensivo no puede obtener resultados? ¿No obtuvieron el éxito el Barça del Dream Team o el Ajax de Van Gaal por citar algunos ejemplos? No hay que confundir fútbol ofensivo o defensivo con resultadista. La diferencia básica es que un planteamiento defensivo es a priori; mientras un juego resultadista sólo se mide a posteriori, si es que fue efectivo. El tipo de juego actualmente denominado “resultadista” y abanderado por entrenadores como Capello, Mourinho o Benítez, es un monstruo al que se ha alimentado en los últimos años y que será difícil de eliminar. Cada vez más equipos prescinden de los esquemas tácticos que supongan tener a más de un delantero. Tener un medio centro defensivo ha pasado de ser una buena opción a ser un imperativo, sacrificando a menudo al “cerebro” del centro del campo, al jugador creativo. Me pregunto en qué momento un equipo que jugaba con el actual esquema típico del 4-2-3-1 le metió tal paliza y tal repaso de fútbol al que jugaba con 4-4-2 o 4-4-3 que ya se convirtió en dogma del fútbol contemporáneo. Y me pregunto también qué jugador en el Barça de Dream Team o el Ajax de Van Gaal era el “destructor del juego”. Lo difícil de romper el asociacionismo entre fútbol defensivo y resultadista, es que el fútbol defensivo está consiguiendo resultados. Pero en mi opinión no tiene por que ser así; las causas hay que buscarlas en los propios defectos del estilo de juego atacante, que a veces no se da cuenta de que cuenta con una gran ventaja: cuando un equipo sale con mentalidad defensiva y con los jugadores idóneos para tal fin, normalmente le cuesta pasar a un estilo más ofensivo si el partido lo requiere. Pero un equipo construido para atacar tiene abiertas las posibilidades a replegarse si el partido marca esta necesidad. Tévez demostró ante el Barça cómo un jugador de perfil técnico y ofensivo puede ser el mejor defensa. Sin embargo son más raros los casos de en que un jugador diseñado para defender que pueda aportar soluciones ofensivas. En definitiva, que aunque lo parezca el fútbol de ataque no está muerto. Sólo tiene que asimilar que en este estilo la pizarra, el análisis del rival y la disciplina también son importantes, no patrimonio de las escuelas tácticas más conservadoras. Foto: Football and Music
- Fecha: 02-05-2008
- Más artículos: Fútbol
- Fuente: Notas de Futbol
- Ver artículo completo...
