Esta vez quizá España sea Italia
Francia o Spagna, purchè se magna. Francia o España, con tal de que se coma algo. Llegaban los ejércitos, llegaba el invasor y para los pobres, como atestigua este antiquísimo dicho, daba lo mismo, con tal de que quedara algo para llevarse a la boca. En el calcio no es lo mismo, después de Francia llega España y a saber cuánta hambre tienen los italianos, ahora que les llueven encima palabras de miel y ríos de incienso. En realidad, si quitamos del plato de la balanza el peso emocional y sobre todo el del miedo al biscotto no es que quede mucho. Un 2-0 a una Francia con diez desde el minuto 24, un penalti de Pirlo, un gol en propia puerta de Henry, un buen partido del mediocampo y una victoria que salva la cara del equipo y el banquillo de Donadoni. Lippi ya estaba listo para sustituirlo. El biscotto, galleta o bizcocho, es en jerga, el tongo. Quien se quema con el agua caliente, es el mismo que sopla en un yogur, dice un proverbio de Bulgaria. Los italianos, que a menudo se creen los más listos del mundo, se dieron cuenta hace cuatro años en Portugal, con el empate a dos entre Suecia y Dinamarca que los echaba (con cinco puntos a favor y sin perder un partido) del Europeo.
- Fecha: 18-06-2008
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- Fuente: ELPAIS.com - Deportes
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