Miercoles, 20 Agosto 2008

Fútbol


Ese gran Panucci

Panucci Hoy que jugamos contra Italia podría escribir muchas cosas. Se me viene a la cabeza aquel siniestro codazo de Tassoti, la cara de impotencia de Luis Enrique, la frustración que invadió mi cuerpo, todavía inocente, incapaz de comprender cómo aquel árbitro era tan cruel y dejaba que la sangre que inundaba la barbilla de nuestro futbolista corriera en vano. Podría hablar de muchas otras cosas como digo, de los tópicos, del espíritu ganador de los azurros, del clásico catenaccio? Pero en este post quiero centrarme en la figura del incombustible Cristhian Panucci, ese monstruo que todavía aterra. Da la sensación de que Panucci es de esos futbolistas que mejoran con los años, cuando suma 34 primaveras se le ve en un estado de forma envidiable, corriendo el lateral derecho con eficacia e incluso marca goles decisivos como el que valió para que Italia se metiera en esta Eurocopa. Me gusta Panucci. Sé que no ese lateral ofensivo que tanto gusta ver, aquel que dobla al interior y se la pone en él área al delantero justita, sólo para que la empale. Pero es un muro en su zona, por su carril nadie se columpia, algo que lleva demostrando desde comienzos de los noventa. Dice el refranero popular que lo importante no es llegar a la cima, sino mantenerse. Panucci llegó pronto. Tras un primer año fructífero en el Genoa dio el salto a uno de los grandes. El Milán de Capello apostaba fuerte con él y entraba en la historia con 21 añitos ganando una Copa de Europa inolvidable en la que ese Milán que unía en la punta a un croata, Boban, y a un serbio-montenegrino, Savicevic, destrozaba al Dream Team de Johan Cruyff. Fue el principio de una exitosa carrera para Panucci. Llegaron más finales, levantó la séptima en Amsterdam y aunque su perfil no gustaba en España nadie pudo dudar de su rendimiento. Tras un intermitente paso por Inglaterra y Francia a comienzos de siglo fichó en la Roma donde se ha convertido en uno de los puntales del conjunto giallorosso. Con su aspecto elegante sobre el campo, se ajusta al clásico modelo italiano concebido para vestir la seda más glamourusa. En cambio, lejos de eso, es un defensa siempre solidario, uno de esos jugadores que todo entrenador riguroso con el orden quiere tener en su equipo. Se cayó del Mundial 06 porque una de las decisiones de Lippi al ocupar el cargo fue imponer savia nueva en la selección. Pero Donadoni, que le vio emerger como futbolista de primera talla internacional, que compartió con él vestuario en aquel temible Milán de mediados de los noventa, no dudó en hacerlo un fijo de nuevo. Y Panucci como absolutamente siempre, ha respondido. La verdad es que este post no tiene especial razón de ser, simplemente hoy he visto en la previa de uno de tantos periódicos la alineación titular de Italia y me he acordado de este infalible defensa, un enorme futbolista que este año merecería lograr un éxito de nivel con la AS Roma.