Jueves, 28 Agosto 2008

Fútbol


Edgardo Bauza, el técnico del momento en América

Bauza Es a día de hoy el entrenador de moda en Sudamérica. Ni siquiera el efecto Cholo Simeone puede eclipsar el tirón de Edgardo Bauza, técnico que esta campaña ha roto todas las expectativas haciendo campeón de la Libertadores al Liga Deportiva Universitaria de Quito, primer equipo ecuatoriano en lograr tal hito. Bauza, que tiene 50 años, es un hombre relacionado con el fútbol desde sus orígenes. Ídolo de Rosario, era un central aguerrido y espartano, similar al Coloccini de nuestros días tanto en el aspecto físico como en su estilo de juego. Disputó más de 300 partidos con Central, ganó dos títulos y todavía hoy es considerado por la Federación de Historia y Estadística del Fútbol como el cuarto defensa más goleador de la historia. Pero las piernas no aguantaron eternamente. En 1992 colgó las botas y poco más tarde inició una carrera como técnico que ahora goza de su etapa de esplendor. Bauza arrancó su periplo en los banquillos en Central, como no podía ser de otro modo. Sus criterios futbolísticos no tardaron en dar éxitos. Rosario rozó la Comenball de 1998 y el Clausura de 1999, para luego convertirse en un fijo de la Libertadores e incluso quedarse a las puertas de la final en 2001. Sin embargo, el hecho de que centrara todos sus esfuerzos en competiciones internacionales hizo que el Canalla dejara excesivamente de lado sus compromisos domésticos, hecho que acabó pagando complicando la existencia de los rosarinos en Primera. A Bauza no se le renovó el contrato y tras unos pasos insípidos por Vélez y Colón, decidió probar suerte en Perú, donde logró un torneo Clausura y se afianzó como técnico de referencia en el Sporting de Cristal. En 2006 le llegó por medio de su representante, Gustavo Lescovich, una oferta de Liga para entrenar en Ecuador. Le sedujo la idea de probar en un nuevo campeonato y emigró a Quito para conseguir sus mayores éxitos: título nacional en 2007 y Copa Libertadores en 2008. Sin embargo no todo fue un camino de rosas en Ecuador para Bauza. El comienzo de 2007 resultó realmente malo. El equipo cayó en la Libertadores a las primeras de cambio y el Apertura que cuajó fue decepcionante. Los hinchas no lo querían e incluso tuvo que salir en una ocasión del estadio en un coche patrulla porque los más radicales pretendían lincharlo. Rodrigo Paz, no obstante, presidente de Liga, lo mantuvo en el cargo y a partir de abril el conjunto merengue de Ecuador se convirtió en una máquina de hacer fútbol y ganar partidos que dura hasta hoy. A Bauza le han influido particularmente tres técnicos en su carrera. Timoteo Grigol le hizo debutar y de él ha tomado sus mayores concepciones futbolísticas, la versatilidad de sus sistemas, el carácter dinámico de sus equipos. También Menotti y Bilardo le han hecho mella, por paradójico que parezca. Le gusta tener jugadores con coraje y pundonor, aplica siempre bravura a sus equipos y de hecho considera la casta la clave de su exitosa carrera futbolística. ?Triunfe por mi moral; creía que era mejor que Maradona, que podía ganar un partido solo y tenía mucho compromiso con la camiseta que defendía?, indicaba hace unos años en una jugosa entrevista. Pero, sin embargo, también defiende la estética del fútbol, con sus propuestas ofensivas y sus valientes declaraciones en las que incluso culpa a los aficionados por el mal juego que se ve hoy en día: ?La gente se queja de que se juega mal. ¡Y se juega mal por culpa de ellos! Un jugador hace un chiche, la pierde y lo empiezan a putear. Al hincha ya no le importa el juego, sólo el resultado?. Bauza es un técnico que evita los sistemas férreos. Se suele decantar por jugar con tres centrales, una línea de cinco en la que los extremos hacen de carrileros y dos puntas, siempre uno por delante del resto. El más adelantado debe de ser un futbolista peleón, insistente, porque los equipos de Bauza comienzan a defender desde la primera línea. Este año con esa presión agresiva provocó más de un roto en varios comienzos de choques de la Libertadores. Son además, los suyos, equipos volubles, en tanto en cuanto cambian de sistema a lo largo de un encuentro con pasmosa facilidad en función de lo que registre el marcador, y dinámicos. La idea es que todos corren para la causa común y nadie se queda atrás. A Bauza no le interesan las estrellitas que viven de su marchamo del gol pero luego no bajan ni meten la pierna. Quiere a luchadores que sepan cristalizar su metódico estilo de juego. Después de haber tocado la cima con Liga a muchos nos gustaría ver al Patón Bauza en Europa, probando suerte en algún equipo español, a pesar de que parece que hay pocas vacantes. En Ecuador, desde luego, ha tocado techo y regresar a Argentina, si no es a Central, será una dura experiencia, porque como bien dice cada vez que se le presenta la ocasión, no es hincha del Canalla, sino fanático. Habrá que esperar pues para ver a este técnico de moda en el viejo continente, un entrenador con mucho de filósofo, que da la espalda a los típicos futbolistas habilidosos con ambiciones personales, porque el resultado de juntar muchos de ellos en una plantilla ?es un híbrido y no un buen equipo?. De hecho, denuncia que en su país hoy los futbolistas sólo piensan en dar el salto a Europa. Viene a decir que todas las jóvenes promesas tienen proyectos personales y que por eso en Argentina a día de hoy a penas hay equipos que jueguen de forma colectiva. Es la palabra de un campeón de un singular campeón de América, que en Quito es venerado en cada esquina.