Astana, el hotel de los líos
J. G. P.MONTECARLO. La imagen de Montecarlo coincide con la curva que sube hacia el Casino. Templo de las tragaperras y la ruleta. Al casino monegasco lo llaman la «catedral del infierno». Una hoguera para el dinero. Pero aquí viven de eso: de la pasta ajena. De hecho, los ingresos del casino permitieron hace ya mucho la abolición de los impuestos. En Mónaco pagan los de fuera. Por eso, pese a tener sólo dos kilómetros cuadrados de suelo, el Principado está lleno de inquilinos. Vienen a la Cosa Azul para evitar al fisco de sus países de origen. Uno de esos vecinos financieros es Alexandre Vino...
- Fecha: 02-07-2009
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- Fuente: abc.es - Deportes
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